• Tomates y verduras confitadas: Son la estrella indiscutible. Puedes usar tomates cherry, pimientos o cebollas caramelizadas. Se añaden enteros o en trozos sobre una base de lechuga, espinaca o rúcula, acompañados frecuentemente de queso burrata o de cabra. 
  • Pescados confitados: El bacalao o el bonito confitados en aceite de oliva son opciones proteicas excelentes. Se sirven en lascas sobre la ensalada y combinan muy bien con aguacate y alcaparras. 
  • Elaboración de vinagretas: El aceite sobrante del proceso de confitar es un tesoro gastronómico. Se emplea como base para el aliño, mezclado con un toque de vinagre, mostaza de Dijon o hierbas aromáticas