• Untables y aperitivos: Úsalo directamente sobre pan tostado, focaccias o como base para bruschettas. Al estar confitado, es muy fácil aplastarlo y convertirlo en un puré para untar. 
  • Potenciador de guisos y salsas: Añade un par de dientes de ajo confitado a tus sofritos, salsas de tomate, arroces, o pastas. Aportan profundidad de sabor sin ser agresivos ni repetir. 
  • Aceite aromatizado: El aceite resultante de la cocción toma todo el sabor del ajo y las hierbas. Es ideal para aliñar ensaladas, marinar carnes y pescados, o rociar sobre pizzas antes de servir.