Alcachofas – Nutriva Alimentación
Ana Montero, docente de la Universidad CEU San Pablo, sobre las dietas de un solo ingrediente: “La bajada de peso corresponde a una pérdida de agua y músculo, más que a grasa corporal”
El investigador Dan Buettner, periodista experto en longevidad y colaborador de National Geographic, destacaba en una entrevista las claves de una vida plena y larga: “Las personas que viven hasta los 100 años, en promedio, consumen aproximadamente un 90% de alimentos integrales y de origen vegetal. Los cinco pilares de todas las dietas para la longevidad del mundo son los cereales integrales, el trigo, el maíz y el arroz, las verduras de hoja verde y, por supuesto, las hortalizas, que curiosamente todas contienen tubérculos”.
Las dietas y las pautas de alimentación han cambiado significativamente con el paso de los años, pero también existen aquellos quienes no comen lo que necesitan. Según un informe publicado por la OMS, más de 2.000 millones de personas en el mundo padecen deficiencias en algún micronutriente, imprescindibles para el buen funcionamiento del cuerpo. A ello también se le suman las denominadas “dietas milagro”, que mediante marketing y engaños perjudican más al cuerpo de lo que ayudan.
“Entre ellas encontramos las llamadas monodietas, regímenes restrictivos que consisten en consumir exclusivamente un solo tipo de alimento durante un periodo determinado. El objetivo es perder peso rápidamente o ‘desintoxicar’ el organismo. Ejemplos populares son las dietas de la piña, de la manzana, de la sandía, del melocotón, de la alcachofa, algunas que incluyen cereales como la dieta del arroz, e incluso regímenes basados en la ingesta de alimentos proteicos como el atún o la leche”, expone Ana Montero, profesora de la Universidad CEU San Pablo.
Mediante un artículo compartido en The Conversation, la docente ha destacado los problemas que pueden llegar a comportar: “Al tratarse de dietas que generan una drástica reducción calórica, se produce una pérdida de peso a corto plazo. Sin embargo, consumir una ingesta tan baja de calorías da lugar a una disminución de los niveles de glucosa en sangre, lo que activa mecanismos compensatorios para mantener el suministro de energía”. Y es que, según sus palabras, los kilos no se pierden por la grasa sobrante, sino por otros lugares.
Pérdida falsa
“Buena parte de la bajada de peso corresponde a una pérdida de agua y masa muscular, más que a grasa corporal, por lo que esos resultados tienden a ser temporales. Al finalizar este tipo de dietas, es común que el individuo recupere rápidamente el peso perdido cuando recupera su alimentación habitual, lo que se conoce como ‘efecto rebote’ (…) Las monodietas pueden resultar atractivas por la obtención de resultados rápidos, pero no promueven una pérdida de peso mantenida en el tiempo ni educan en hábitos alimentarios saludables”, sumaba.
“Más allá de la citada pérdida de peso inicial, las evidencias científicas que respalden beneficios reales y duraderos de las monodietas son prácticamente inexistentes. Algunos individuos reportan una ‘sensación de ligereza’ o mejor digestión, pero estos efectos pueden deberse más a la eliminación de alimentos procesados que al régimen en sí (…) Su principal riesgo es la deficiencia de nutrientes esenciales. Al consumir solo un tipo de alimento, dejamos de ingerir proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo”, insistía.
Fuente: https://www.lavanguardia.com/


